AUMENTO DE LA INFLACIÓN Y AFECTACIÓN DE LA CANASTA FAMILIAR
- Steven Simmonds
- 18 dic 2023
- 2 min de lectura
Indudablemente, la Constitución Política de 1991, se estableció como la antesala para un sinnúmero de innovaciones estatales presentes en todos los aspectos de la sociedad, más específicamente en tratándose de derechos, principios e instituciones que no podían ser desconocidas por el Estado. Es así, como el 4 de julio de 1991, la historia de Colombia se transformó al acoger una Carta Magna garantista y pluralista, tal como se evidencia desde el preámbulo mismo de la Constitución. Lo anterior, tiene su asidero, en la medida que dicho documento surgió en virtud a la inconformidad de los diversos sectores sociales y en virtud al movimiento estudiantil, que llevó a convocar a la Asamblea Nacional Constituyente para la elaboración de la misma.
Fue así, como se innovó al introducir una serie de derechos y principios acatados por todo el conglomerado social. El preámbulo de dicha Constitución, marca la diferencia con la carta 1886, al ser el punto de partida de todo el aparato de justicia y del actuar del ciudadano; pasando de una Constitución autoritaria e impositiva, a un modelo pluralista, incluyente y a su vez, bajo el principio de legalidad, propio del Estado Social de Derecho traído con ocasión a la misma.
En este sentido, conviene indicar que, en materia económica, no fue la excepción, toda vez que esta Constitución, introdujo elementos como la protección y estimulación a la iniciativa económica y propiedad privada, así como también dotó al estado de poderes de intervención, con el fin de propender por mejorar la calidad de vida de los asociados. En esta línea de pensamiento, resulta importante entender, que las variables económicas, son inherentes al mercado mismo, siendo la inflación, concebida como el aumento generalizado de los precios de bienes y servicios más representativos del consumo de los hogares de un país. En el caso colombiano, la meta de inflación es fijada por el Banco de la República, la cual se mide en atención al IPC calculado por el DANE; en este sentido, el porcentaje reportado para abril del año en curso, fue del 12.82%.
Lo anteriormente citado, tiene directa injerencia en la canasta familiar colombiana, que actualmente se encuentra constituida por aproximadamente 443 bienes y servicios y refleja el comportamiento de precios de los artículos que pertenecer a ella. Es importante señalar que, mientras que en el año 2021 Colombia cerraba con una inflación del 5,62 %, el 2022 mostró una cifra anual exageradamente alta para la historia de nuestro país de 13,12 % (7,5 puntos mayor a la del año anterior), porcentaje que no se registraba desde 23 años atrás. Y esto obedece a distintos elementos a tener en cuenta, como el COVID, problemas climáticos, el conflicto Ruso-Ucraniano, entre otros.
Es de advertir que, la inflación se relaciona directamente con la subida generalizada de precios, se evidencia que en el país el aumento fue mucho mayor (28 %) al aumento del salario (16 % nominal; 3 % real) que se percibe en Colombia. Lo cual ha repercutido en el sector de crédito, tanto en créditos de consumo, tarjetas de crédito, préstamos personales e hipotecarios, entre otros. De lo anterior se colige que, lo citado trae consecuentemente el endeudamiento de los ciudadanos, lo cual resulta una grave afectación en materia financiera para los hogares colombianos.



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