EL DUELO DE UN CORAZÓN HERIDO
- Marbeth Fontalvo
- 18 dic 2023
- 2 min de lectura
Le tengo miedo a extrañar, a sentir que necesito de algo para vivir, a saber, que no estoy tranquila por la falta de alguien/algo, solo saber que existe la posibilidad de que vuelva, pero no quiere.
Hoy solo miro hacia delante, después de visitar en el baúl de los recuerdos en mi cabeza y saber que tengo todo lo que merezco, cada segundo de dosis de cariño que doy lo recibo multiplicado por dos, se me acelera el corazón y me pregunto ¿cómo puedo ser tan tonta? Cuando de ti se trata, el orgullo te hace mantener la dignidad, pero no te da felicidad, tantos músculos que conforman aquello que nos permite sentir emociones y ninguno sirve para poder cargar el peso de extrañarte… Si, hablo del corazón, pero que voy a saber de eso si el mío me lo arrancaste el día que decidiste irte por última vez sabiendo en tu interior, que no hay un pensamiento de consideración que te haga pensar “volveré” que no había una echada para atrás, los dos sabíamos que esta vez era muy enserio y que no había nada que pudiera contradecirlo.
No puedo permitir mostrar tanta debilidad, te prometeré algo muy enserio “haré algunos cambios en mí que de seguro te gustarán”, algún día miraremos el mismo horizonte, ya no tiene caso nada de estas letras, pude haberla escrito en un papel, pero al menos así me aseguraré que podrás leerla o sentirlas, cada vez que miro al cielo recuerdo que ya no estás, pero tu calor y olor aún siguen ahí a mi lado, podría buscar en internet mil formas de cómo sanar mi corazón; cómo almacenar cada una de estos suspiros, cada latido, cada sonrisa para que nada pierda el sentido y de esa manera desnudar mi cerebro y recordar lo feliz que un día fui.
Cada noche me desvelo por nuestros recuerdos, cuando te sueño sé que mi amor no fue en vano, aún siento cómo el primer día, no preguntes por qué me aferro tanto a ti cómo si aún estuvieras ahí, porque cada vez que me levanto me duele al saber que sólo fue eso, un sueño… aprendí que puedo ser feliz sin necesidad de nadie, cambié, mejoré y todo fue porque así lo decidí, entendí que lo que nos desnuda el alma nos obliga abrigarla porque podemos morir del frio al cambio de tantas estaciones y temperaturas, mis pesadillas empezaron hacer noches de tranquilidad, vino fresco, música suave y un poco de picardía, aceptar que ya no estás pero tu recuerdo me acompaña, hasta que empiece a soñar alto, a tener poder, a encontrarme un poco a no ser uno más así como tanto lo repetías, a ser alguien sin mitad sin media naranja, a ser alguien completo en nada que pensar y con poco que esperar, será imposible tener un corazón herido, miraré ese horizonte y veré el sol más resplandeciente de lo normal, miraré a esa luna, a esa estrella y veré que aunque tu cuerpo no esté aquí conmigo estarás ahí, mirándome y verme triunfar para que más tarde no sea un duelo.
- Marbeth Fontalvo, 2023.
Comentarios