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La realidad de las mujeres colombianas respecto al aborto.

  • María José Dávila Velásquez
  • 4 feb 2023
  • 5 min de lectura

En el artículo que se titula la situación en Colombia: entre la ilegalidad y la realidad, abordan sobre la penalización del aborto en Colombia y las consecuencias que se presentan en el país, como son; las problemáticas de salud pública que ha afectado a la población femenina al tener que recurrir a sitios clandestinos para realizarse un aborto, generando otro problema que es la ilegalidad donde se practican estos procesos.

No es una sorpresa que esté mal visto por la sociedad colombiana en siquiera pensar hacerse un aborto, ya que es un país bastante conservador y religioso, dejando claro su punto frente al tema. Pero es una realidad en el país que frecuentemente muchas mujeres acuden, sobre todo adolescentes y mujeres de escasos recursos, a pesar de los riesgos que se corren al proceder en esta práctica, los cuales les pueden causar secuelas físicas, psicológicas, hasta la pérdida de su vida. Ellas deciden arriesgarse para poder someterse a este procedimiento. Según estadísticas del Departamento Administrativo Nacional de Estadística “los embarazos que terminan en aborto corresponden al 16,0% de las causas de muerte materna.” (p.625).


Imagen tomada: https://cnnespanol.cnn.com/wp-content/uploads/2022/02/colombia-GettyImages-1238674979.jpeg?quality=100&strip=info


El aborto clandestino, en la actualidad sigue siendo una práctica recurrente entre las mujeres, las cuales por falta de información o por las trabas que se les presenta en el proceso buscan otra solución sin tener en cuenta los riesgos o peligros que esto conlleva. Tal es el caso de Mariana una joven bogotana de 21 años, la cual, luego de quedar embarazada recibió por medio de panfletos la información donde le indicaban dónde adquirir las pastillas que requería para realizarse un aborto. Mariana cuenta que le compró las pastillas de Misoprostol a una señora que las ofrecía en las calles y luego de llegar a su casa y de seguir las indicaciones de la mujer, las cuales eran tomar dos pastillas vía oral y colocar dos intravaginales, cuenta que a eso de la 1 a.m., sintió un dolor muy fuerte que la hizo ir al hospital para que la revisaran y al llegar vivió una de las peores experiencias, no solo por el desgarramiento que sentía por dentro, sino por el trato y las miradas del personal hospitalario, las cuales la hacían sentirse juzgada con los comentarios que arrojaban.

Según Espinoza y Carrillo (2003) “Las mujeres que interrumpen sus embarazos también sufren violencia por parte de los trabajadores de la salud. Esta violencia incluye: negligencia intencionada, ofensas, amenazas, regaños, actos de humillación, violencia física y negación a dar tratamientos para calmar el dolor.”(p.13).

Además de los sentimientos que experimentó Mariana se le abrió un proceso judicial y a eso de las 2 a.m., fue abordada por un investigador de la Fiscalía, el cual le gritaba que era una asesina y que la llevaría a la cárcel por dicho acto.


Se vuelve imperativo recalcar la importancia de realizarse abortos en lugares seguros, los cuales sigan todas las regulaciones, es decir, que cumplan con los protocolos indicados por la OMS, ya que estos procedimientos colocan en riesgo la salud mental y física de las mujeres, y realizarlos en sitios no autorizados puede llevar a complicaciones serias como hemorragias o rupturas uterinas y en el peor de los casos la muerte. Tal y como lo demuestra la investigación “la cifra aproximada promedio para la región de América Latina y el Caribe es de 30 abortos inseguros por cada 1000 mujeres en edad reproductiva de 15-49 años”. (Espinoza y Carrillo, 2003, p. 11).


Es importante señalar que a través del tiempo se ha utilizado los abortos clandestinos para generar interrupciones abruptas en caso de embarazos no deseados, tanto en adolescentes, como en jóvenes y mujeres adultas, las personas que recurren a estos métodos en la mayoría de los casos lo hacen debido a que no quieren truncar sus planes y metas a futuro y/o falta de información que poseen respecto al tema o también debido a la ley y prohibiciones que se presentan.


Como se manifiesta en el artículo de González, el gobierno colombiano en compañía de sus leyes han pasado por alto la sugerencia internacional sobre una revisión acerca de la penalización absoluta del aborto e ignorando como se ha demostrado la eficacia de la despenalización en otros países y como al realizar un cambio, es decir, al legalizar el aborto se podría regular esta práctica, por motivo de que se volvió un instrumento de inequidad social, ya que las personas más afectadas terminan siendo las mujeres de escasos recursos que se someten a prácticas indignas en lugares clandestinos donde su bienestar se ve afectado por un mal procedimiento.


Los argumentos brindados para seguir con la penalización del aborto giran en torno a la importancia del bebe y como se le resta importancia la vida de la mujer, por ende, se justifican en que se debe prevalecer la vida del feto a tal punto de considerar una criminal a la mujer por practicar este procedimiento.

Proyectos presentados por senadoras y senadores liberales buscando un avance en la despenalización del aborto, pero se encuentra que en los requisitos; la autonomía de la mujer está arrebatada, porque el que cumple un papel de autorización es el esposo, recordando que debe ser un proceso que le concierne plenamente a la mujer y otro punto es la degradación que tiene que pasar la mujer al tener que confirmar que fue violada el tener que revivir, contar y demostrar lo que le paso, evidenciando como no se respecta a la mujer con su toma de decisiones y en diferentes aspectos sociales.

También están en proceso proyectos que velen por la integridad de la mujer, ya que estos se centran en la dignidad e integridad de la mujer y no como se exponía anteriormente la de priorizar la vida del feto. Otro punto fundamental es el poder brindar el abortar a mujeres de escasos recursos que en cuestión financiera no puedan seguir con su embarazo si así lo desean.


La ley de penalización prueba la injusticia e inequidad que se presenta en las mujeres porque no podrán continuar con su sueño y metas a futuro, sus carreras universitarias hasta empleos, ya que los siguientes años de vida serán dedicados al cuidado y protección del bebe. Es una realidad que no se puede ocultar, no todas cuentan con los mismos recursos económicos y no solo entra la parte financiera sino también la emocional y mental, es una verdad que hay que decir el hecho de que no todas están preparadas o deseen ser mamás.


Las mujeres tienen el derecho de poder decidir sobre su maternidad, sobre sus derechos sexuales y el mayor acto para poder manifestarlo es que puedan tomar una decisión autónoma sobre la práctica del aborto y que el gobierno colombiano prevaleciendo el respecto en la toma de su decisión, ya que como está establecido en la constitución es un país laico y democrático, pero no se aplica verdaderamente esos conceptos, porque como no es desconocido en Colombia, este es un país bastante conservador y religioso, por este motivo estas dos concepciones forman e imponen una fuerte influencia en la sociedad, por ende, es más controversial cuando se toca el tema de la despenalización del aborto.


Referencias bibliográficas


Espinoza, H., & Carrillo, L. L. (2003). Aborto inseguro en América Latina y el Caribe: definición del problema y su prevención. Gaceta Médica de México, 139(s1), 9-16.


González Vélez, A. C. (2005). La situación del aborto en Colombia: entre la ilegalidad y la realidad. Cadernos de Saúde Pública, 21, 624-628.


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