Para: mi cielo
- Daniela Paola Bernier Pacheco
- 4 feb 2023
- 1 min de lectura
Desde el día de tu partida no hago más que extrañarte y buscarte en sueños; en sueños a veces te encuentro y la vida es una utopía preciosa. Sin embargo, cuando despierto, el dolor y la melancolía se apoderan una vez más de mi pecho.
Y es que ¿Cómo hago si extraño tu risa, tu mirada, tu tacto, tu olor y tu voz? ya han pasado dos años desde la última vez que te vi y desde ese día lucho para no olvidarme de ti.
Cuando miro el atardecer, las calles que recorrimos juntos, recuerdo la plenitud y la dicha de esto que llamamos vida. Ahora los sueños son un placebo a este dolor, a este desespero que me genera tu ausencia.
Una ausencia que me quema cada día, que duele, pero me enseña a valorar los momentos simples de la vida, aquella que dejó de serlo desde tu partida.
Hoy, mientras escribo estas notas, lagrimas corren por mis mejillas; algunas son de dolor, desesperanza y añoranza, otras son de esperanza. ¡Si! de esperanza, porque sé que un día volveré a verte y estaré de nuevo entre tus brazos,
Algún día volveré a estar en casa,
Mientras tanto,
Seguiré anhelando verte en mis sueños.
Te amo,
Hombre de sonrisa perfecta.
Atentamente,
Tú constelación.

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